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Cómo armar un acuerdo de alianza simple (sin abogado, para arrancar)
La mayoría de las alianzas entre PyMEs arrancan de palabra y se caen a los dos meses porque cada uno se acuerda de algo distinto. El otro extremo, un contrato enorme, frena todo antes de empezar. En el medio hay un acuerdo simple y por escrito que alcanza para que los dos sepan qué esperar. No necesitás un abogado para la primera versión.
1. Qué hace cada uno
El punto más importante y el que más conflictos evita. Escribí qué aporta cada parte: quién pone la audiencia, quién el producto, quién el trabajo, quién factura. Cuanto más concreto, menos discusión después.
Si hay exclusividad (por zona, por rubro, por tiempo), dejala clara desde el arranque. Las peleas más feas de las alianzas vienen de exclusividades que uno asumió y el otro no.
2. Cómo se reparte el resultado
Definí cómo se divide lo que genera la alianza: comisión, porcentaje, precio fijo, o intercambio. Y cuándo se paga. Un número claro vale más que un 'después lo vemos' que nunca se ve.
Si es una prueba, decilo: 'esto es un piloto de 3 meses, después revisamos'. Baja la presión y le da una salida ordenada a los dos si no funciona.
3. Plazos y cómo se sale
Poné una fecha de revisión y una forma de terminar la alianza sin drama (por ejemplo, avisar con 30 días). Saber que hay una salida ordenada hace que los dos entren más tranquilos.
4. Firmá y guardá
No hace falta que sea un documento notarial para la primera etapa: un acuerdo simple, fechado y aceptado por los dos por escrito ya te cubre de la mayoría de los malentendidos y le da seriedad a la relación. Si la alianza crece y hay plata en juego, ahí sí sumás un abogado.
En Aliantic generás un acuerdo de alianza en un clic desde el espacio de trabajo de la relación, con los puntos clave ya armados. Empezás con las reglas claras, sin trabarte en la parte legal.
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